Gestión Sustentable y Ciclos Hidrológicos: El pulso oculto del río Mitre. Cuando aprovechar sus aguas y cuándo protegerlas para evitar su agotamiento

Gestión Sustentable y Ciclos Hidrológicos: El pulso oculto del río Mitre. Cuando aprovechar sus aguas y cuándo protegerlas para evitar su agotamiento

El río Mitre con un poco más de 21 Km al cierre de la cuenca, ubicado en la Península de Magallanes es una fuente vital de agua, pero su caudal no se comporta igual todo el año. Un reciente y exhaustivo informe hidrológico, que analizó el comportamiento del río día a día entre los años 2003 y 2019, propone un modelo de cómo funciona su sistema interno.

El objetivo del estudio se centró en, determinar cuándo el río recarga sus reservas, cuál es su momento de mayor fragilidad y cuánta agua podemos extraer sin dañar el ecosistema de forma irreversible.

Para comprender mejor al río, es preferible dividir el agua que fluye por él en dos componentes principales, la escorrentía directa (el agua superficial que llega rápidamente por las lluvias o deshielos) y el caudal base (el agua subterránea que brota de los acuíferos y mantiene al río vivo cuando no llueve)

La doble vida del río, de la abundancia primaveral a la fragilidad invernal

El río Mitre tiene un patrón bimodal, es decir, muestra dos comportamientos completamente opuestos a lo largo del año. El régimen del río es de tipo mixto, clasificado específicamente como un régimen nivo-pluvial, este tipo de régimen se caracteriza por presentar dos picos máximos y dos mínimos de caudal a lo largo del año, debido a que recibe aportes de distintas fuentes de alimentación, principalmente el derretimiento de nieve y las lluvias

Durante la primavera (especialmente entre octubre y noviembre), el río alcanza su caudal máximo. En esta época, recibe una inyección masiva de agua proveniente de la escorrentía superficial. Noviembre es el mes estrella, un 96.3% del agua que corre por el río proviene directamente de la lluvia y los excedentes superficiales, mientras que apenas un 3.7% proviene del acuífero subterráneo. Prácticamente toda el agua disponible es un "excedente".

Se resalta el pico de agua en primavera y la fuerte caída en invierno, diferenciando con dos colores el agua de lluvia (escorrentía) y el agua subterránea (caudal base).

Por el contrario, el invierno (julio y agosto) es el período de mayor peligro. Aunque paradójicamente es la época del año en que la cuenca recibe más lluvias (5.46 mm al día en promedio), el agua no corre rápidamente hacia el río. La baja evaporación permite que el agua se infiltre profundo en la tierra, recargando el acuífero. Durante estos meses, el flujo superficial se desploma y el río sobrevive alimentándose casi exclusivamente de las reservas de agua subterránea.

Agosto, el mes de alerta roja

En agosto se observa el mes más crítico de todo el año. En este momento, el 79% del agua que lleva el río Mitre proviene de las reservas subterráneas. (un indicador conocido científicamente como Índice de Flujo Base o BFI), así lo muestra.

En palabras sencillas, en agosto, el río es el acuífero expuesto. Cualquier extracción significativa de agua durante este mes o en julio, le roba agua directamente al reservorio subterráneo, comprometiendo no solo el ecosistema fluvial actual, sino la disponibilidad de agua para el futuro.

Reglas claras para una explotación sustentable

Para garantizar que el río Mitre siga vivo para las próximas generaciones, se pueden establecer criterios de extracción aplicando dos razonamientos fundamentales:

1.El primero. Método de Montana: El mismo establece que un río necesita mantener al menos un 50% de su caudal medio histórico para preservar su ecosistema (lo que se traduce en un caudal ecológico mínimo de 2.077 m³/s).

Con esto se puede establecer un manual de uso sustentable con los siguientes criterios:

1.1. Aprovechar la primavera: Es el momento óptimo para captar agua (octubre a diciembre). En noviembre, se autoriza extraer hasta el 50 % del caudal total sin causar daños ambientales.

1.2. Cerrar el grifo en invierno: Se debe suspender o reducir drásticamente la extracción en julio y agosto. Como regla de oro, la extracción en agosto no debe superar jamás el 10% del agua disponible.

1.3. Cuidar el río en años secos: El caudal del río varía enormemente año a año. Mientras que en 2011 el río trajo abundante agua, en 2004 sufrió una grave sequía. Durante estos años secos, los límites de extracción mencionados deben reducirse a la mitad.

2.El segundo. Criterio de protección del flujo base. Nunca extraer una proporción que reduzca el caudal residual por debajo del flujo base mediano del mes, garantizando la integridad del aporte subterráneo. Estimado como un promedio de 17 años, igual a 1,57 m³/s

La sustentabilidad no significa dejar de usar el recurso hídrico, sino aprender a consumirlo al ritmo que dicta la naturaleza. Entender los tiempos del río Mitre es el primer paso para asegurar que nunca nos falte el agua.