¿Es posible usar las tecnologías para promover la lectura y la escritura?
Las bibliotecas son las promotoras más históricas de la alfabetización, el acceso al conocimiento y las prácticas de lectura y escritura. En un contexto donde todos estos campos están atravesados por las tecnologías, el desafío es que puedan aprovechar los medios digitales al máximo, para que más chicos y chicas exploren nuevos mundos y despierten su curiosidad a partir de la lectura y la escritura.
Las bibliotecas públicas, privadas, escolares y comunitarias de toda la región conviven hoy con dos grandes problemáticas entrelazadas. Por un lado, para muchos chicos y chicas la lectura y la escritura ya no forman parte de sus hábitos cotidianos; por otro, gran parte del uso que hacen de la tecnología es pasivo y centrado en el scrolleo, con prácticas poco significativas o incluso riesgosas.
Sin duda se trata de problemáticas multicausales: cualquier afirmación generalizadora sobre el por qué de estas carencias sería digna de sospecha. Sin embargo, la práctica en la Biblioteca permite imaginar algunas relaciones entre ambos aspectos, a la vez que algunos abordajes comunes:
-Sabemos que las apps y plataformas están diseñadas para captar toda nuestra atención y ofrecernos estímulos y «recompensas» permanentes: en ese contexto, es claro que nos resultará cada vez más difícil —a chicos, chicas y adultos— conectar con la lógica interna, silenciosa y enfocada que necesitamos para leer y escribir.
-Sin embargo, las Bibliotecas tienen hoy la oportunidad de convertirse en espacios privilegiados para la alfabetización, si se aprovechan los procesos de creación con lenguajes digitales -desde animaciones y videojuegos hasta podcasts o historias interactivas- para estimular el deseo y la práctica de leer y escribir textos.
Las bibliotecas pueden ser actores especialmente estratégicos para la construcción de una «relación más virtuosa» entre medios digitales, lectura y escritura: mostrar a sus comunidades toda la potencialidad creativa de las tecnologías digitales para promover, al mismo tiempo, usos más relevantes de los dispositivos y el interés y la práctica de leer y escribir textos. Su rol en la era digital puede ser el de mediadoras digitales.
Algunos ejemplos

Desde 2024, el programa Historias en Bibliotecas impulsa «proyectos digitales creativos» en toda Latinoamérica: procesos donde referentes de bibliotecas imaginan, deciden y crean con lenguajes y medios digitales.
Más de 300 participantes acompañaron a chicos y chicas de sus bibliotecas en la producción de animaciones, podcasts, relatos no lineales, videojuegos, apps, revistas digitales y más.
Estos proyectos digitales de carácter creativo permitieron:
-Promover un vínculo más activo con la tecnología, pasando del consumo a la producción, del uso individual al compartido, de lo inmediato a lo elaborado.
-Generar nuevas instancias de lectura y escritura: guiones, diálogos, ideas, documentos de diseño, código, textos explicativos…
-Abrir nuevas puertas de entrada a los textos, como diseñar un videojuego basado en un cuento o crear una animación inspirada en un poema.
-Activar procesos cognitivos y metacognitivos asociados a la lectura y la escritura, como cohesionar ideas, jerarquizarlas, realizar inferencias, manejar hechos e ideas principales, monitorear errores…
“Usamos Historias para armar en la biblioteca con chicos y chicas de 10 a 14 años. Les contamos el inicio y el nudo de una historia y, en grupos, debían inventar un final. Aprendieron a usar la plataforma y cada equipo creó su propio desenlace. Hubo de todo: risas, debates grupales, personajes geniales y finales inesperados. Cuando la lectura y la escritura se cruzan con lo digital, la biblioteca y la escuela se convierten en espacios vivos, creativos y participativos”. (María Judith Sciú, integrante de la comisión directiva de la Biblioteca Popular y Municipal Cincuentenario de San Antonio Oeste, provincia de Río Negro).
Bibliotecas en la cultura digital
En el marco de la cultura digital, las bibliotecas pueden cumplir una valiosa función como impulsoras de una alfabetización integral, adecuada a nuestro tiempo. Además de guiar los cada vez más complejos procesos de acceso a la información y al conocimiento -atravesados por problemáticas tales como la sobreinformación, la desinformación, las burbujas de filtro, los sesgos, las deepfakes, etc-, estos espacios pueden generar las condiciones necesarias para que chicos y chicas descubran cómo usar la tecnología para inventar y hacer con otros/as.
De esta manera contribuyen a la promoción de una ciudadanía plena, para la que sigue siendo fundamental saber leer y escribir textos, pero también -como plantea Cristóbal Cobo (2016)- saber «leer y escribir» de forma crítica y creativa en una variedad de formatos, incluyendo los digitales (audiovisuales, interactivos, gráficos, sonoros y más).
Las bibliotecas son las promotoras más históricas de la alfabetización, el acceso al conocimiento y las prácticas de lectura y escritura. En un contexto donde todos estos campos están atravesados por las tecnologías, el desafío es que puedan aprovechar los medios digitales al máximo, para que más chicos y chicas exploren nuevos mundos y despierten su curiosidad a partir de la lectura y la escritura. (Chicos.net)









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