¡Una que pagamos todos!… (El IVA) - Parte 1

¡Una que pagamos todos!… (El IVA) - Parte 1

 

 

Gerardo C. Goyeneche

Contador Público CPCESC

Matrícula Nº 809 T IX Fº 809

 

 

No es una serie de Netflix o un documental de Discovery Channel, pero el Impuesto al Valor Agregado, el más odiado de nuestro país, se merece al menos, dos entregas.

Todos hablan del IVA, los Monotributistas no lo quieren pagar, los que lo abonan siempre quieren pagar poco y el Gobierno hace corto tiempo implementó la obligatoriedad de discriminarlo -al igual que  otros Impuestos Nacionales- en todos los comprobantes.

Si, todos hablan de él, pero ¿cuántos sabemos por qué se llama así, porque es el Impuesto al Valor Agregado?

Intentaré explicarlo de forma fácil: supongamos que en el fondo de la casa de la nona tenemos una pequeña fábrica artesanal de cerveza, nos empieza a ir bien (¡por suerte!) y una distribuidora mayorista regional decide comenzar a comercializar nuestro producto.

Arreglamos un buen precio y le vendemos cada botella a $12,10 (esto representa $10,00 cada unidad más $2,10 por el veintiuno por ciento del Impuesto al Valor Agregado).

Razonablemente la distribuidora mayorista debe ganar sus pesitos también, por eso a los comercios decide venderle cada botella a $16,94 a razón de $14,00 más $2,94 del impuesto.

Festejemos, nuestras botellas ya están en la góndola o heladera de un kiosco, mercado o almacén (¡lo conseguimos!) a tan solo $24,20 cada una, sacando las cuentas, el precio es $20,00 la lata más $4,20 por el veintiún por ciento de Impuesto al Valor Agregado.

De esta forma, atento a que todos los que intervienen en la comercialización (el productor, el mayorista, el kiosco) deben obtener su merecida ganancia, el valor del producto se va incrementando y por ende se va agregando Impuesto.

El IVA que en la primera etapa era $2,10 al llegar a la tercera etapa, -el mercado o almacén- asciende a $4,20, es de allí que el Impuesto se denomina Impuesto al Valor Agregado o sea, al aumento en el precio que se da en las diferentes etapas de la fabricación y comercialización.

Dicho esto, podemos conversar un poco acerca de cómo funciona el IVA: es un impuesto de los denominados ¨indirectos¨ que son los que gravan los actos de consumo que realizamos con nuestros ingresos.

¿En castellano? El IVA es un impuesto que si bien se acumula en todas las etapas, se abona definitivamente en la última etapa, en la del consumo final.

Pagamos IVA en el almacén, en la tienda, el café, un hotel, cuando compramos un regalo para un ser querido o una golosina.

¿Entonces, el comerciante no paga Impuesto al Valor Agregado? Si… y no.

El comerciante, además de su actividad empresarial tiene una vida, y realiza compras y gastos que no tienen relación con su actividad lucrativa, en esos casos si paga el Impuesto. Cuando se desenvuelve como Consumidor Final, cuando compra una gaseosa, una herramienta para su casa o combustible para su auto particular.

Pero Gerardo… más arriba pusiste que a veces no paga, no se entiende…

Dijimos, unos párrafos antes que el Impuesto al Valor Agregado lo paga el Consumidor Final: vos, yo, el empresario cuando no es empresario y el Monotributista.

¿Y el empresario cuando es empresario, paga? Un adelanto: el comerciante liquida, presenta y deposita, pero pagar, no paga.

Pero eso, lo dejamos para la segunda entrega…

(continuará)